Familia saludable

Comidas equilibradas: beneficios de una alimentación saludable

Una alimentación saludable ofrece numerosos beneficios a aquellos que adoptan este hábito en su estilo de vida. Básicamente, iniciar un estilo de vida saludable a una edad temprana tiene ventajas a largo plazo. Crear este hábito desde pequeños hace que sea más probable que los jóvenes continúen con él durante toda la vida.

¿Por qué una alimentación saludable es importante para los niños?

La variedad es fundamental para el equilibrio. Proporcionar a los niños diferentes tipos de alimentos de cada grupo significa llevar una dieta completa y saludable. Según el artículo de Harvard Plato de Comer Saludable, la verdura y la fruta debería constituir la mitad de cada comida, y deberían ir acompañadas de cereales y proteínas (preferiblemente pescado, carne de ave, legumbres y frutos secos antes que carne roja y queso). También se recomiendan pequeñas cantidades de aceites saludables, como el de oliva y el de colza. La principal recomendación para mejorar los hábitos de alimentación de los niños es evitar la comida con demasiada grasa y azúcar y solo ofrecerla de vez en cuando a modo de snack. Los beneficios de la verdura y la fruta son numerosos. ¡Sigue leyendo para conocerlos!

Beneficios de la fruta

Las necesidades nutritivas de los niños surgen de la necesidad de sustentar su crecimiento y su bienestar físico. La fruta contiene vitaminas, minerales, fibra alimentaria e hidratos de carbono complejos que juegan un papel fundamental en el crecimiento. Las cantidades varían dependiendo de diferentes factores específicos, que solo un nutricionista puede determinar de la mejor manera. La idea fundamental es comer una pieza de fruta en cada comida.

 

Es muy importante tener en cuenta que el zumo de fruta no tiene los mismos beneficios que la fruta en sí. Algunas organizaciones sanitarias recomiendan que no se dé ningún tipo de zumo de fruta a los niños menores de 12 meses. Para los niños más mayores, la recomendación es diferente. Medio vaso para los niños de 1 a 3 años, hasta ¾ de vaso para niños de 4 a 6 y para niños de 7 a 18 años. La cantidad diaria no debe superar 1 vaso. La razón principal para limitar el consumo de zumo es que suele contener mucho azúcar, lo que puede contribuir a ciertos problemas como caries, nutrición deficiente y, en el peor de los casos, obesidad.

 

Vitamina D para unos huesos más fuertes

Las vitaminas y los minerales se suelen conocer como micronutrientes, porque el cuerpo los necesita en pequeñas cantidades, a diferencia de los macronutrientes, como las proteínas, hidratos de carbono y grasas. Los micronutrientes ayudan al cuerpo en las fases cruciales del crecimiento. También ayudan al metabolismo, reforzando el sistema inmunológico.

Las fracturas óseas pueden suponer un problema cuando se trata de niños, especialmente si son activos o si practican un deporte. Para evitar el raquitismo, la descalcificación ósea y las fracturas, se aconseja que los niños tomen suficiente Vitamina D. La Vitamina D ayuda al cuerpo a absorber y retener el calcio y el fósforo, que son fundamentales para la construcción de los huesos.

 

La sabiduría popular relaciona la leche y jugar al aire libre (gracias al sol) con la ingesta de Vitamina D. Sin embargo, algunos estudios han llegado a la conclusión de que eso no es suficiente. Para asegurarse de que los niños toman suficiente Vitamina D, aquí tienes una lista de alimentos a tener en cuenta:

  • Salmón
  • Sardinas
  • Atún
  • Caballa
  • Champiñón Shiitake
  • Huevos
  • Productos lácteos enriquecidos

 

No hay que evitar las grasas

El motivo es simple: los humanos no podemos vivir sin ellas. Su principal beneficio es que son una fuente concentrada de energía y que proporciona ácidos grasos que el cuerpo humano necesita para numerosos procesos. Esos procesos son esenciales: incluyen los procesos metabólicos, la coagulación sanguínea y la absorción de vitaminas. Sin embargo, se debe controlar el consumo de cada nutriente, especialmente de grasas y azúcares, ya que un consumo excesivo puede causar muchos problemas de salud, como niveles de colesterol altos.

 

El principal problema es que los niños suelen sentirse atraídos por la comida grasienta y azucarada. Para los niños mayores de dos años, la carne de ave, el pescado, la carne magra, los productos lácteos bajos en grasas y los aceites vegetales bajos en grasas saturadas son buenas opciones. Es mejor y más saludable asar, cocer u hornear la carne y el pescado que freírlos.

 

Una vez más, el equilibrio es la clave para llevar un estilo de vida y unos hábitos de alimentación saludables. Este “requisito imprescindible” no es solo válido para niños, sino para toda la familia.